La Industria 4.0 conduce a cambios en el entorno laboral industrial y, por lo tanto, en las profesiones relacionadas. Muchas cosas que parecían impensables hace 15 o 20 años, ya son una realidad o son los objetivos de la Industria 4.0. Pero, ¿qué impacto tiene esto en los empleados?

El operador conoce “su” máquina: cada zumbido, cada crujido, cada chirrido y parpadeo. Si algo cambia, se reajusta de inmediato o se informa a mantenimiento. A menudo, los procesos de trabajo son los mismos durante años. Incluso las desviaciones más pequeñas del comportamiento habitual de la máquina pueden ser síntoma de que algo va mal: por ejemplo, de que un componente de la máquina se ha aflojado o está roto o de que hay un defecto de calidad en un paso de procesamiento previo y, por lo tanto, alguna tolerancia no es correcta.

La operadora conoce cada movimiento de su máquina. Esto también puede resultar monótono. La seguridad es un tema clave porque el alto nivel de complejidad de las máquinas las hace cada vez menos claras y, a menudo, oculta fuentes de peligro. Si se producen cambios en la producción, como el cambio a un nuevo producto, por lo general es necesario volver a formar al operador. Nueva tarea implica nuevos conocimientos.

El operador conoce “su” máquina: cada zumbido, cada crujido, cada chirrido y parpadeo.

El cambio forma parte de la vida cotidiana. Las fábricas cambiantes del futuro exigen el desarrollo continuo de habilidades y capacidades entre los empleados. Por lo tanto, la nueva virtud en la formación profesional de la industria se llama “cambiabilidad”, esto es, la voluntad y la capacidad de cambiar. Esto es crucial para el éxito personal de cada operador, pero también para el éxito del conjunto de la empresa.

En consecuencia, la formación y el perfeccionamiento profesional de la operaria cualificada del futuro tendrán que aplicarse cada vez más a métodos y habilidades, actitudes y disposiciones; competencias que ayudan a los empleados a lidiar de forma autónoma con situaciones complejas y que cambian rápidamente. En ausencia de procesos rígidos, una comprensión al menos rudimentaria de las relaciones y procesos de una máquina supone una clara ventaja para el operador.

Porque en la fabricación altamente interconectada, las pequeñas causas tienen a menudo un gran impacto. El ser humano y la máquina se acercan entre sí en colaboración en los espacios más pequeños. Las vallas de protección clásicas continuarán faltando en gran medida en la Industria 4.0 ya que reducen la flexibilidad. Surgirán nuevos sistemas de seguridad e interfaces inteligentes. Palabra clave: control de sistemas a través del pensamiento. La investigación al respecto ya está muy avanzada.

La nueva virtud en la formación profesional de la industria se llama “cambiabilidad”, esto es, la voluntad y la capacidad de cambiar.


Por Festo

Francisco Cotrina

Por AADECA

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