Web Summit Lisboa 2023, 13 al 16 de Noviembre de 2023. El quinto evento tecnológico en el ránking mundial según cantidad de asistentes.

Un ritmo vertiginoso en el encuentro tecnológico de Lisboa.

Para quien está acostumbrado a eventos con estructura más o menos convencional, la primera dificultad que se plantea es tratar de clasificar a la Web Summit 2023 (WS-2023).
Tal vez lo más simple es decir que no es ni un congreso técnico ni una exposición clásica. Es realmente una conjunción de actividades que van desde presentaciones con dinámica similares a las de las Charlas TED, a entrevistas con personajes que los organizadores consideran relevantes para la industria, pasando por las omnipresentes presentaciones de empresas (los famosos “pitches”), todo ello con un ligero toque de concierto de rock y alguna dosis de cholulismo.
Posiblemente, la mejor definición sea “Festival de Empresas Start-Up” en donde no se busca vender el producto o servicio producido por la empresa, sino a la empresa misma.
Todo esto ocurre a enorme velocidad, con una organización impecable y con un cronometraje perfecto. Si a esto le sumamos la variedad de temas, el resultado es que se hace difícil la retención de ideas y mucho más la evaluación de los conceptos. Basta decir que el pitch típico solo dura cuatro minutos y que en ciertos horarios puede haber más de veinte actividades en paralelo.

La cultura de la cancelación a pleno

Un mes antes del inicio de la WS-2023, el director histórico de la organización (¡y dueño del 80% de las acciones!) no tuvo mejor idea que publicar un mensaje en la red social X (ex-Twitter) con una opinión personal acerca del actual conflicto en la Franja de Gaza.
La realidad es que el tono de ese mensaje no difería demasiado con lo que han expresado algunos jefes de gobierno de países occidentales. El problema se originó cuando esa opinión fue clasificada como “declaración ultrajante” por el embajador de Israel en Portugal y eso ocasionó una avalancha de deserciones. Las más notorias fueron las de empresas tales como Google, Meta (ex-Facebook), Siemens, Amazon e Intel. A fin de contener el daño, se nombró a una nueva CEO pero eso no revirtió la decisión de las grandes firmas.
No quiero entrar en polémicas, pero la realidad es que toda esta controversia fue bastante fogoneada por algunos medios de comunicación muy leídos en la zona del Silicon Valley, tal vez algo celosos por la envergadura que tiene la WS.
Es importante destacar que estas deserciones no generaron huecos notorios, ni en el programa de presentaciones, ni en la zona de exposición.

Algunas de las ideas y tendencias presentadas

La sigla AI (por “inteligencia artificial” en inglés) fue omnipresente en todas las conferencias, entrevistas y presentaciones comerciales.
Varios disertantes se refirieron a la necesidad de regulación gubernamental generalizada de esta tecnología, mientras que otros propusieron que tal regulación se limite solo a los así llamados “sistemas de AI de alto riesgo” (ej.: los destinados a diseño biológico o los que interactúan con grandes instalaciones industriales) ya que de otra manera se podría trabar fuertemente la innovación.
En particular, la discusión de si se debe o no regular estuvo muy centrada en la nueva generación de sistemas de AI, la “inteligencia artificial general”, ya que su funcionalidad y alcance aún no se comprenden muy bien.
En cuanto a las Start-Ups expositoras, se podría decir que simplemente “no existían” si no podían afirmar y demostrar que sus desarrollos estaban basados en tecnologías de AI.
Otro de los temas ampliamente tratados fue el cambio en tendencias de financiamiento de las Start-Ups durante 2023, situación que se prolongaría como mínimo hasta 2024.
La selectividad de financiamiento se origina en la suba de tasas de interés a fin de contener la inflación en los países desarrollados, y por el hecho de que la “plata barata” de los años anteriores tuvo como consecuencia inversiones de capital a valuaciones exageradas muchas veces en proyectos con baja o nula capacidad de monetización, inversiones que ahora varios directores de fondos de capital de riesgo consideran difíciles de recuperar.
Esta “seca” de financiamiento se hizo notoria cuando varios CEO de Start-Ups hablaron sobre crecimiento eficiente (¡no de crecimiento a cualquier costo!) y cuando en varias presentaciones se mencionó al antes vilipendiado “bootstrapping” (o sea, financiarse con recursos propios) como una alternativa viable para el desarrollo de las nuevas empresas.
Finalmente, se podría decir que otro de los temas centrales fue la disyuntiva “privacidad vs. seguridad” en lo que se refiere a la cantidad de información que están recolectando y analizando en tiempo real los gobiernos, las grandes empresas de Internet y ciertos sectores clave como empresas aseguradoras o prestadoras de planes de salud.

Números y algunos detalles

La información oficial dice que exactamente 70.236 personas participaron de WS-2023, aunque quien esto escribe solo pudo contabilizar unas 16.000 (±1.000) durante la sesión de apertura.
Otro número interesante para mencionar son los trescientos miembros permanentes del equipo organizador, número que se eleva a 6.000 personas si se incluyen a los contratistas y ayudantes voluntarios.
2.608 empresas Start-Up fueron parte del evento. Solo como referencia se puede decir que unas cincuenta eran brasileñas, otras tantas chilenas y solo una de Argentina.
Los más buscados fueron indudablemente los 906 asistentes de la categoría “inversores”; algunos de ellos a título personal pero muchos pertenecientes a fondos de capital de riesgo muy conocidos.
Para quienes debieron pagar por su participación, la cosa no fue en absoluto barata: un ticket normal costaba 1.095 euros, valor que se elevaba a 4.950 si se elegía la categoría “VIP”. Con estos boletos se podía entrar los cuatro días del evento, incluyendo las reuniones sociales Night Summit que se realizaron en locales del centro de Lisboa. No había entradas para asistir un solo día.
El inglés era el idioma excluyente del evento, incluso el personal de seguridad y de limpieza lo hablaba con fluidez. Independientemente de su nacionalidad, la inmensa mayoría de los participantes mostró un excelente nivel en el manejo de ese idioma, junto con un alto grado de soltura para efectuar las presentaciones. Fueron muy pocos los que utilizaron notas o que miraron de reojo los teleprompters.
Como dije antes, el cronometraje de las sesiones fue literalmente “al segundo” y en mi conocimiento no hubo ninguna que se haya iniciado con demoras o que haya sido cancelada.
Posiblemente, debido a la controversia que rodeó a la renuncia del CEO original, el nivel de seguridad era bastante elevado; con una inspección cuidadosa de todas las personas que ingresaban al predio ferial.
Como gran contraste con algunos eventos que se desarrollan en nuestro país, debo mencionar que incluso al final de cada día los baños estaban impecablemente limpios.

Conclusiones preliminares

Comienzo con un dato observacional: el 85% de los asistentes tenía (o parecía tener) menos de 35 años. Esto refuta la afirmación de ciertos artículos de que los más jóvenes prefieren las actividades online y rehúyen el contacto personal.
La realidad es que el viejo networking cara a cara está más vigente que nunca, y cuando se propone un evento con una dinámica adecuada, con un buen nivel de comunicación y con la promesa de vivir una “experiencia única” se consigue una participación masiva del público joven.
A este respecto hago mías las palabras de uno de los disertantes de la WS: “Existen la música grabada y los videoclips, pero también los conciertos multitudinarios”.
Es cierto que varios de los disertantes o directivos de las empresas participantes tenían un aspecto no tradicional, pero también es cierto que cuando se conversaba con algunos de ellos/as mostraban una sólida formación académica (varios incluso con doctorados), un gran conocimiento de la tecnología disponible y, sobre todo, opiniones muy atendibles en cuanto a tendencias generales. (Léase: “con los pies sobre la tierra”.).
A este respecto me permito reiterar que casi todos los disertantes mostraron un excelente nivel en el manejo oral del inglés (¡inclusive los funcionarios públicos y/o políticos que participaron!) y una elevadísima capacidad comunicacional.
En Argentina, frecuentemente se habla y escribe acerca de nuestros unicornios y de nuestros recursos humanos, y si bien hay algunos casos sobresalientes no es demasiado seguro que la media de unos y otros se acerque realmente al nivel mundial.
Da la impresión de que el tren de la innovación mundial ha partido, nosotros nos hemos quedado en el andén y solo nos resta correr (muchísimo) para ver si lo alcanzamos.

Francisco Cotrina

Por AADECA

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