La Asociación Argentina de Control Automático llevó a cabo una enorme obra de puesta en valor y remodelación de su propia sede.

La Asociación Argentina de Control Automático es una sociedad sin fines de lucro que trabaja con el objetivo de reunir a la comunidad de control y automatización del país y convertirse para ella en un escenario de encuentro, una oportunidad de capacitación, una herramienta de generación de ideas y proyectos transformadores.


Su agenda anual es una sucesión de actividades de diversa índole, que ni siquiera vio una pausa cuando, allá por el año 2020, de pronto una pandemia y una cuarentena obligaron a todas las personas a trabajar desde sus casas y llevar a cabo una vida cotidiana dependiente de la virtualidad. La Asociación puso manos a la obra, y entonces todos sus cursos e incluso la Semana de Control Automático y el Congreso Argentino de Automatización se llevaron a cabo a través de la pantalla.


Un año después, en 2021, tocó volver a abrir las puertas de la sede física de AADECA, sita sobre la avenida Callao de la ciudad de Buenos Aires, a pocas cuadras del Congreso de la Nación. La vuelta a la presencialidad ameritó dar marcha a un nuevo proyecto: puesta en valor y remodelación del espacio.

Tanto las aulas, como la sala de conferencias, la sala de reuniones, los baños, la biblioteca o la secretaría estuvieron bajo la lupa y “entraron” en obra.
En pocas palabras, se llevaron a cabo varias tareas de mantenimiento, plomería, albañilería, pintura, acabados, etc.: se pintaron las paredes de toda la sede, se mudaron las bibliotecas desde la sala de reuniones hasta la sala de conferencias, se pintaron todas las placas de todos los techos, se acondicionaron los baños, se remodeló la mesa de trabajo del sector de secretaría, se revisaron todas las instalaciones eléctricas, se rediseñaron los espacios de trabajo, entre tantas otras cosas.

Por ejemplo, el nivel de detalle y obra incluyó la renovación de perfiles, marcos, puertas y ventanas, con la colocación de más de seis ventanas nuevas, todas las cuales miran hacia los techos de aires parisinos en esa parte de la urbe.


Asimismo, la ocasión se presentó como una oportunidad para llevar a cabo un inventario preciso de todo el material de la Asociación y, por qué no, hacer donaciones. Con el acuerdo de todos los socios, la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA) fue la principal beneficiaria. A la prestigiosa institución académica, AADECA donó los siguientes elementos:

  • Mobiliario. Setenta pupitres, dos pizarras blancas, dos pizarras de corcho, tres mesas chicas (dos con ruedas), dos cajoneras y un escritorio para PC.
  • Equipamiento electrónico: un sensor óptico, un sensor capacitivo, cinco fuentes de alimentación y siete relés inteligentes con sus respectivas fuentes y extensión.
  • Biblioteca: cinco ejemplares de “Teoría de Control para Procesos Industriales”, de Aníbal Zanini; cinco ejemplares de “Monitoreo, Detección de Fallas y Control de Procesos Industriales”, de David Zumoffen y Marta Basualdo; cuatro ejemplares de “Control de la Interferencia Electromagnética”, de Benedetti et al.; cinco ejemplares de “Control Lineal Avanzado y Control Óptimo”, de Carlos Rautenberg y Carlos D’Attellis; cinco ejemplares de “Fundamento de la Navegación Integrada”, de Martín España, y cinco ejemplares de “Introducción a la Teoría de Control Robusto”, de Ricardo Sánchez Peña.
  • Otros: bolsa de cien precintos, cable de señal, borneras, tabaqueras portafusibles, fusibles, terminales, proyector de filminas, soporte para válvulas neumáticas, etc.

Durante los últimos dos años, la virtualidad y la presencialidad han demostrado sus ventajas y sus desventajas y, sobre todo, que es posible combinarlas y extraer lo mejor de cada una. La renovación de la sede de AADECA es solo un ejemplo.


Por AADECA

Francisco Cotrina

Por AADECA

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